No sé si me acerco o me alejo



El hecho de caminar ya implica un esfuerzo y hacerlo sobre arena aún más. No llevo carga encima pero el peso de los pensamientos no me facilita el andar.

Estos finos troncos no son los más adecuados para el senderismo, pero son la única herramienta que he encontrado para apoyarme, para marcar el camino, para acercarme o alejarme.

Uno, dos, tres, pienso en el inicio, en cómo nos conocimos; cuatro, me sostengo fuertemente porque no me quiero hundir. Cinco, seis, siete y hago pausa, me siento, y cuento las olas, que no sé si se acercan o se alejan.  Ocho, nueve, diez y sé que debo seguir andando ¿sin mirar atrás? dime tú que hacer…

Cuento once y me encuentro más encorvada, con los pies más abiertos y hundidos en la arena, recuerdo lo que hemos crecido, lo que hemos caminado. Doce, trece…yo sigo viendo hacia adelante, con unas ganas inmensas de girar la cabeza hacia atrás… ¿para qué? El deseo es de seguir contando, caminando y aligerando los pensamientos.


Texto: Nella Franco - Imagen: Francisco Acuña